Obama lo tiene difícil
Me permito el lujo de transcribir un escrito de Juan Gelman que desde mi punto de vista, tiene mucho valor político, el valor de ponernos de relieve que muchos pensadores de izquierda todavía no han perdido la cabeza y saben que hay que mirar el futuro a la luz de las cosas que se hacen y no simplemente la de los mensajes electorales que muchas veces no sirven nada más que para ganar tal o cual elección.
Muchas veces, los discursos grandilocuentes cargados de fraseología más o menos “progresista” o incluso de tinte socialista, no sirven para otra cosa que para que engañabobos de medio pelo le sigan tomando el mismo a media humanidad, bastantes veces a más de media. Por ello en la sociedad que nos hemos dado, se produce la alternancia en el ejercicio del poder político.
Obama lo tiene difícil. Difícil siempre que quiera hacer una política de progreso. Eso siempre es difícil, difícil lo tuvo nuestro Presidente González, que tuvo que lidiar con los restos del aparato franquista; con los poderes “facticos” que decíamos en los 70-80, la gran banca (la de aquellos tiempos que era menos “gran” pero le gustaba mas intervenir en la política); aquel Ejercito, clasista y con poderes antinaturales; la Iglesia, que como ahora y siempre quiere seguir mangoneando las cuestiones que no son precisamente las del alma. Y después del esfuerzo titánico de González y los socialistas que le acompañaron, perdimos, perdimos porque, además de la “ayuda” de Roldán y algunos otros, no supimos explicarles a los ciudadanos la labor que se había hecho. Así se dio paso a los ocho años negros del gobierno Aznar.
Y Obama no es González. Si quiere hacer una política de progreso no va a ser fácil que Obama cambie Norteamérica, que cambie el mundo, tiene muchas cosas en contra, que no será fácil para un presidente norteamericano, aunque sea negro, dejar de sentirse el amo del mundo.
Mas no por ello hemos de perder la esperanza, en EE.UU. ahora se abre una esperanza para millones de personas, millones de personas que tiene la oportunidad de pensar y trabajar para que de verdad los estados unidos cambien, para que se abra una nueva etapa donde progrese; se genere asociacionismo progresista, de izquierda; se fomente la defensa de los derechos humanos, etc.
También hay esperanza para Europa, para que deje de mirarse el ombligo y de verdad tenga una sola voz, dejando mirar al amigo americano como si fuera el padre, regañón o afable, autoritario o liberal.
Gracias a Juan Gelman por poner algo de luz para el análisis.
Importancias. Por Juan Gelman
"Por primera vez en la historia de EE.UU., un presidente negro ocupará la Casa Blanca. Mulato, más bien, o exactamente, afroamericano. Es obvio subrayar el valor simbólico y la importancia cultural del fenómeno, que tantas esperanzas ha levantado en todo el mundo, o casi. Era un resultado que los propios republicanos habían previsto. Como señaló el senador John Ensign, figura destacada del partido rojo, “obviamente esperábamos este tipo de jornada” (Fox News, 5-11-08). Su camarada, el representante Christopher Asís, habló del “tsunami” que llevó a Obama a la presidencia y al Partido Demócrata a ganar la mayoría en ambas cámaras. La naturaleza de este tsunami se presta a interpretaciones diversas y aun combinadas o mezcladas.
¿Tanto cambió la mentalidad de la mayoría del pueblo norteamericano que en corto tiempo, unas décadas apenas, abolió los prejuicios racistas que le duraron largos años después de la abolición de la esclavitud? ¿Fue la ocupación de Irak y Afganistán, que ha segado la vida de más de cuatro mil efectivos estadounidenses? ¿La crisis que golpea duramente a los hogares y acelera el desempleo? ¿Algo de todo eso junto? Las encuestas demostraron que la preocupación mayor del electorado es la situación económica que azota al país, preocupación mucho más densa que la provocada por la guerra. Obama prometió “el cambio” y la cuestión estriba en cuándo, cómo y hasta dónde se producirá.
El día posterior a las elecciones es el primer día de gobierno del electo y se barajan y entrecruzan nombres de posibles miembros del gobierno de Obama. Su primer nombramiento es algo inquietante: designó jefe de gabinete a Rahm Emanuel, representante demócrata por Illinois, ex funcionario de la Casa Blanca en los tiempos de Clinton, ex banquero inversor. Emanuel fue quien más fondos consiguió de Wall Street para financiar la campaña: 2,7 millones de dólares, a saber en qué términos. En materia de política internacional, los asesores principales del próximo presidente de EE.UU. han sido y son reflotados del gobierno Clinton –Richard Holbrooke, Susan Rice, Madelaine Albright–, que con Bill practicaron el llamado “intervencionismo liberal”: promovieron las sanciones contra el Irak de Saddam, la participación norteamericana en la guerra de los Balcanes, la invasión de Haití, la acción militar en Sudán y siempre se mostraron remisos a presionar a Israel para que concretara la paz con los palestinos.
El círculo íntimo de Obama ha filtrado a la prensa que éste se inclinaría por mantener a Robert Gates, actual jefe del Pentágono, como el próximo jefe del Pentágono, lo que daría un tinte bipartidista a su gobierno. Durante decenios, Gates fue agente y aun tres veces director de la CIA en las administraciones de Reagan, Bush padre y Bush hijo, se identificó con el envío de más tropas a Irak y participa activamente en la planificación de la escalada de la guerra en Afganistán y en los bombardeos de territorio pakistaní. Cabe señalar que Obama saludó “el éxito” del primero y que ha hecho de Afganistán –al que quiere enviar otros 7000 efectivos–- y Pakistán el objetivo central de su política “antiterrorista”. ¿Casualidad o qué?
Barack ha calentado el ánimo del mundo y ha recibido ya solicitaciones y advertencias de diferentes países. El gobierno de Afganistán le pide que los ocupantes dejen de matar a civiles que acuden a una boda. El paquistaní, que cesen los ataques contra su frontera con Afganistán. El de la India, que no se inmiscuya en la cuestión de Cachemira, otro desvelo de Obama. Tel Aviv saludó su elección y aseguró que no cambiará la política de la Casa Blanca para con su aliado principal en Medio Oriente, aunque la mayoría de los israelíes con pasaporte estadounidense votó por McCain. El presidente Saakshvili reiteró que Obama en persona le confió sus planes concretos para fortalecer a Georgia. Europa Occidental demanda que EE.UU. la considere socio igualitario. Varios gobiernos latinoamericanos expresaron la esperanza de que serán ahora tratados con respeto. China mostró cautela. El Kremlin, muy criticado por Barack, que lo considera el segundo enemigo potencial de EE.UU. después de Irán, lanzó un primer reto: anunció que instalará un sistema adecuado para contrarrestar el escudo antimisiles del que participan Polonia y la República Checa.
Es evidente que Obama cambia la imagen de EE.UU. en el mundo, en parte porque es afroamericano, en parte porque el padre nació en Kenia, en parte porque los pueblos quieren paz y no guerra, en parte porque no es Bush. Probablemente entablará negociaciones diplomáticas con los países malditos para W, pero no se distanciará mucho de su política bélica. Parece tener razón el ex diplomático Edward Walker: “La diferencia esencial será el estilo”. Lástima."
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